viernes, 15 de julio de 2011

Las repisas.....

Ayer me llego una nueva postal de Adrián, me cuenta que es la entrada a uno de los puentes de la ciudad HEIDELBERG y esta ciudad esta rodeada de bosque cuenta en la postal, espero poder ir alguna vez a conocerla aunque mi alemán es cero (0), me prometieron que tendría un traductor a disposición ;-). Revisando mis fotos me encontré las fotos de la idea para colocar postales en la pared sin que se dañen y fue hacer unas repisitas mínimas en papel y así exhibirlas y no deteriorarlas para que perduren en el tiempo. así que hice una muestra y se la envié a Adrian.                                       Mi precaria repisa sirvió para explicar la idea que luego el Dr. Loch como buen alumno supero a su maestra y logro una mejor forma de colocar la repisita, les mostrare la calidad de su trabajo y por cierto las hormigas tratan de llevarse tu postal pero logre desviar su atención poniendo un terrón de azúcar cerca ;-) . Dr. Loch continúe escribiendo postales que no se pierda esa tradición del puño y letra que es tan bonito y alegra tanto el corazón al que la recibe como al que la envía imaginado la cara del otro al recibo de la misma, somos pocos pero mientras exista la posibilidad y dejes ese legado en otros pocos no morirá nunca eso de escribir que es tan bonito. 
Buen trabajo, continua sobrepasando metas. 

miércoles, 13 de julio de 2011

Al final de la escalera.....




Comienza la aventura para aquellos que se arriesgan un dia mas al ascenso por aquella blanca, estrecha y fria escalera sin darte cuenta te va transportando a cada paso a una dimension desconocida; pero ¿desconocida para quienes?, aquellos que solo van de paso no perciben que detras de ese muro existe un universo paralelo donde todo lo que parece una locura es una realidad para los que allí se encuentran.

Los personajes que delimitan estas dos dimensiones paralelas conviven y existen aunque parezca imposible, a veces sin cruzar el limite y solo en muy contadas ocasiones se libera una ventana mediante la cual por algunos instantes a los ojos de que a pasan a diario les ha sido posible observar que veían una locura que hasta parecía real.

Hoy al volver a subir por una ultima vez esa escalera que te transpota a esa otra dimensión y viendo desde el final de ella como poco a poco iba desapareciendo ante mi vista, decidí terminar este escrito que había iniciado cuando conocí por primera vez que existe la dimensión desconocida y tengo que reconocer que no sé que ocurrirá ahora que todo cambie en el espacio y en el tiempo.

lunes, 30 de agosto de 2010

Existe...

Nunca se imagina lo que sobreviene con una simple decisión de dar inicio a un proyecto por más sencillo que parezca. Cualquier comienzo va acompañado de energía, fuerza, ímpetu y emoción; es la creatividad desbordada y metas sobre la cima. Pero ese impulso que te hace creer poder con todo a veces se frena con la complejidad que lo arropa y puede que te detengas a pensar, buscar opciones, incluso en ciertos momentos hasta llorar, pensando en no poder con lo que se te avecina.

Alguien dijo: "que después de la tormenta siempre llega la calma" y a pesar de los momentos malos, existe algo tan maravilloso dentro del ser humano que le permite recuperar las fuerzas  y solventar lo que creías era causa perdida.

Te renuevas para continuar y de esta forma completas el objetivo y todas sucesivas metas. Aunque tropieces si amas lo que haces aunque por momentos también lo puedas odiar, cuando e pasan te das cuenta que valió la pena el sacrifico al finalizar con éxito, lo que decidiste comenzar.

Y luego te invadirán nuevas ideas y retos donde no sabrás las vueltas que tendrás que dar, ni cual será la próxima decisión pero hay que avanzar y nunca dejar de soñar para lograr todo lo planteado...

domingo, 27 de septiembre de 2009

Origen del sentimiento...

Al subir al coche ya había aire de nostalgia, le embargaban las ganas de visitar la tierra de sus progenitores. Cómo describir tantas emociones entrelazadas acompañando al camino: sólo en su imaginación podía ver la sonrisa en los rostros de quienes la esperaban y acto seguido, se reflejaba sobre ella su imaginación.

A medida que se reducen los kilómetros el paisaje enfatiza un verde celestial: sus ojos agradecidos convierten en sublime al recorrido. Su corazón sólo puede albergar espacio para las emociones al momento de llegar.

Una casa sencilla, rudimentaria, de paredes y techos de piedra le otorgan un apariencia fría y gris. A simple vista nadie imagina la paz, cariño, templanza, alegría y seguridad que hace que siempre quiera volver. Podrá tener miles de lugares a donde ir, pero al conocerla, ella siempre tendrá tiempo en su vida para volver. Existe allí el reflejo de la persona perdida, y se hace presente atribuyendo cualidades que la convierten en algo más que paredes y techo.

Apenas llega el sentimiento inunda su corazón y fluye derramando emociones. Le embarga la alegría y tristeza al poder abrazar y compartir nuevamente con esa persona que tanto extraña, no es él, le recuerda su cerebro, pero se parece tanto que casi no hay diferencia para el corazón, que tanto le extraña.

Ya en el interior de las casa, siente que regresa a su pasado. Los ocupantes reflejan las vivencias de su infancia y adolescencia: esa es la energía que vino a buscar. Se da cuenta y entiende que su necesidad de regresar no se debe al lugar, sino a sus ocupantes.

lunes, 17 de agosto de 2009

De Pinzas...


Una mañana de domingo, mientras recorría galerías de arte se topo con un cuadro. Al mirarlo en la distancia le parece algo conocido.  Al acercarse, confirma que la textura con que el artista logra ese efecto eran solo pinzas. Para ser exacto eran mitades de pinzas de ropa de madera. Lo que llamó su atención eran lo impecable de sus ángulos rectos, perfectamente lisos y pintados de color fucsia y rojo.

En ese instante retrocedió el tiempo y retorna hasta su casa, pero no cualquiera, sino la de su infancia. Allí las pinzas con esa características de rectitud y perfección como las que tenia enfrente eran pocas, por no decir nulas o inexistentes, los recuerdos invaden su mente:
“La imagen de ese hombre dulce, tímido y silencioso que se levantaba después de comer, callado y disimulado, para dirigirse hacia la cocina a buscar un tesoro: la bolsa de pinzas de madera que usaba su mujer para tender la ropa. Allí, frente a ella desembolsaba la navaja y ¡Zás!, le quitaba la arista a la pinza para hacerse un palillo mondadientes. Luego, su imagen con rostro de niño feliz por haber obtenido esa astilla: le había troceado por enésima vez otra de sus custodiadas pinzas. Para ella no era posible entender, que teniendo palillos en casa disfrutara tanto al trocear sus pinzas”.

Recordaba lo delgadas y redondeadas que en ocasiones llegaban a ser. Continuó mirando el cuadro y siguió su recorrido por la galería, pero ahora poseía una sonrisa que se asemejaba a la felicidad de él, al salir de la cocina.